¿Qué pasos seguir en una mediación?

Artículo de opinión 26 de noviembre de 2021 Por Javier Sioli Ales
"Es la gran pregunta querido lector, que nos hacemos siempre los aprendices de mediador, cuando nos acercamos a este apasionante perfil profesional."
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Javier Ales Sioli Universidad Loyola Andalucía (España)

Es la gran pregunta querido lector, que nos hacemos siempre los aprendices de mediador, cuando nos acercamos a este apasionante perfil profesional. Nos hablan de las bondades de la mediación, sus principios, su regulación, sus ventajas… pero la gran pregunta es ¿Esto cómo se hace? ¿Qué pasos debo seguir? ¿hay algún patrón o protocolo? Estas y otras preguntas me asaltaron al llegar a esta profesión y siempre que preguntaba, porque quería saber más, había una palabra que me frustraba ante quien me informaba.

¿Profesor, que pasos debo seguir? Y la contestación era unánime en todos: DEPENDE

Y es verdad, depende del conflicto de que se trate, depende del número de partes en el mismo, depende de la actitud para empezar con sesiones conjuntas o individuales, depende de tantas cosas.

Pero querido lector o lectora, yo me rebelaba, quería saber cómo, quería aprender de los mejores para ser un gran “modisto de las relaciones humanas” y por eso hoy, al cabo de muchos años me atrevo a escribirte diciendo cuáles serían para mi, esos pasos a seguir.

¿Cuál es nuestro verdadero trabajo? Los mediadores nos basamos en esquemas tradicionales de la negociación.

Buscamos desde el primer momento, determinar los intereses de cada parte y conseguir formular el conflicto correctamente y de manera inclusiva. Así:

                    – Incorporamos los puntos clave de cada persona.

                    – Utilizamos un léxico apropiado.

                    – Pedimos a una persona que se ponga en el lugar de la otra.

                    – Y presentamos una historia alternativa y coherente.

Con todo, tenemos la misión de elaborar una agenda, que incluya elementos sustantivos y relacionales. Así procederemos a decidir en qué orden se abordarán los temas y descartar los temas que no se tratarán.

Eso sí, todo ello ha sido producto de un minucioso proceso, cuyas fases han de cubrir:

-       La identificación del problema

-       El análisis y elección del ámbito de resolución

-       La posible elección del mediador

-       La necesaria recopilación de información

-       La búsqueda de opciones

-       La redefinición de posturas

-       La auténtica negociación para ceder y conseguir

 

Y por supuesto el paso final de la redacción del acuerdo lo más justo, equitativo, estable y duradero posible

Analicemos por tanto mi propuesta de esquema.

En la 1ª ETAPA, tenemos misiones muy claras. En primer lugar nuestra misión tiene que ser promover credibilidad, tanto personal, como institucional y de procedimiento, con ello educamos sobre el proceso desde el primer momento y valoramos la conveniencia o no de mediar en ese conflicto. Asi, junto a la exposición detallada de los hechos ocurridos, podemos preguntarnos si la exploración ha sido completada.

No olvidemos que en esta primera etapa damos a conocer las características, fijamos honorarios con las partes y temporalidad del proceso. Todo ello se recogerá en el llamado “Contrato de Inicio”.

En una 2ª ETAPA, vamos a profundizar en conseguir que las partes, una vez identificado la clave del problema, puedan reconocerse aunque no compartan sus distintos puntos de vista. Si lo logramos podemos decir casi que de forma automática se produce una “redefinición de sus posturas”. Estarán entonces abiertos a buscar opciones de salida al problema.

Aquí, podemos decir, que se ventilan sentimientos, se enmarca el conflicto, se crea un clima de respeto mutuo y por tanto les estamos llevando a tres palabras mágicas: diálogo, cooperación y compromiso.

Es una etapa, esta segunda, donde en más de una ocasión en otros artículos, he señalado los errores a prevenir: dejarse colonizar, realizar un interrogatorio excesivo o juzgar determinados temas que ellos ven importantes.

De igual forma cuando hablamos de búsqueda de opciones, tratamos de compatibilizar los intereses y ello se consigue, promoviendo la implicación de los protagonistas en la búsqueda de alternativas.

Pasemos en este breve análisis de nuestro esquema a la 3ª ETAPA. En ella reflejamos tres objetivos claros: la estrategia a seguir, la negociación en sí y la toma de decisiones.

Es una etapa donde nosotros, formados en técnicas y habilidades de negociación, trabajaremos previamente la estrategia a seguir en función al caso de que se trate. Esa estrategia pensada y sopesada, nos llevará a la negociación donde “fraccionamos el conflicto para poder trabajar”, agrupamos y jerarquizamos los intereses de cada parte, reformulando matices al mensaje original de cada uno. Es el corazón de la verdadera mediación.

Por supuesto no me olvido, de clarificar, sintetizar, observar el lenguaje no verbal, es decir, de todo ello que me ayude a guiarles en la negociación.

 

En esta etapa, ya estamos en el momento en el que podemos decir que se pueden tomar las primeras decisiones. Incluso llegó a más, decisiones que, aunque todavía no estén escritas en papel, las partes pueden validar y “probar” en los próximos días, para crear con ello, confianza no solo ya en mí, sino entre ellos también Se trata de conceder el “honor a la palabra dada”

Y por último, si bien podríamos analizar muchas mas otras cuestiones, llega la 4ª y ÚLTIMA ETAPA. Si hemos conseguido nuestros objetivos en etapas anteriores (en caso de que no fuera así volveríamos a esa etapa anterior en otras sesiones), podremos llegar al final del proceso.

En este momento barajaremos directa o indirectamente (si necesitamos asesoramiento legal) la legalidad de los posibles acuerdos y con ello la redacción de los acuerdos totales o parciales a los que hayamos llegado. Y digo bien “hayamos”, porque aunque el acuerdo es patrimonio de las partes y debemos cuidar que se hagan artífices del acuerdo alcanzado, este, también irá firmado por nosotros, que somos los garantes de lo que ellos libremente han pactado. Y no olvidemos nunca las cuatro palabras que en párrafo anterior mencioné: que sean justos, equitativos, estables y duraderos.

Porque… ¿Cuándo podemos considerar que tenemos un buen acuerdo? Cuando se promueven cambios positivos y  los protagonistas del conflicto pactan de manera participativa y libre, es decir, sin ningún tipo de presión o coacción.

Incluso podríamos decir, cuando las decisiones se concretan en un plan de acción detallado y se establece un seguimiento o revisión de la implementación y funcionamiento de los pactos.

En cada una de las etapas que mencionamos el mediador/a debe ser consciente de si procede el paso a la fase siguiente o en su caso volver a una etapa anterior por no estar completo o haber no conseguido el objetivo

De la misma forma ha de ser consciente de las dificultades insuperables que le pueda llevar a la terminación del proceso sin completar las etapas.

Por último, me gustaría referirme, una vez conocido lo que para mí son las etapas de una mediación, que en cada caso realizaremos lo que a mi me gusta llamar: EL REGRESO AL FUTURO, o LA CARTA DE NAVEGACIÓN DE LOS MEDIADORES.-

Para poder viajar en la forma que os he mencionado, necesitamos dos cosas muy importantes: Necesitamos un vehículo… en este caso para todos nosotros es la mediación, cuyos pasos hemos analizado; Y unos pasajeros…vosotros, lectores.

Recuerdo la película “Back to the Future” (titulada Regreso al futuro en España y Volver al futuro en Hispanoamérica) que es una famosa película de ciencia ficción que en 1985 revolucionó las pantallas de todo el mundo. En este sentido y solo por recordar al lector su argumento, relata las “aventuras de Marty McFly, un adolescente rebelde e impulsivo que vive con sus padres y viaja accidentalmente al pasado desde 1985, su época, a 1955 la época en que sus padres se conocieron. Eventualmente, cambia los hechos específicos de la línea original de tiempo en que sus padres se conocieron y enamoraron, al cambiar los hechos mejora su futuro y el de su familia, Marty intenta con ayuda del Dr. Emmett Brown reunir a sus padres de nuevo para asegurar su propia existencia y la de sus hermanos”. Y mi pregunta es:

¿no es eso muchas veces lo que hacemos los mediadores?

Nuestra misión cada vez que nos encargan un asunto consistirá, como el argumento de la película, en “regresar al futuro” buceando en las posibilidades del pasado. Intentando sacar lo mejor de “cada mundo”. Siendo conscientes de que el pasado no podemos cambiarlo, pero si conociéndolo, hacer que el futuro sea prometedor.

Siempre digo que si se pudiera viajar atrás en el tiempo, muchas cosas cambiaríamos de lo ocurrido y de lo vivido y que en los conflictos, algunos hechos ocurran antes que sus causas y no después. Pero no puedo decirte otra cosa amigo, que es maravilloso poder “viajar en el tiempo” con nuestros mediados; es lo único que nuestra mente y nuestra habilidad, comprende, para llevarlos a un escenario distinto de futuro. Es lo único que marca nuestra “carta de navegación en el problema”.

Hacer una carta de navegación o el llamado cuaderno de bitácora asi como también vuestra Rosa de los vientos, para el viaje que realizamos, es fundamental, es tu misión como conductor.

Nunca dejes de Mediar.

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