Reflexiones terminologícas

Artículo de opinión 13 de diciembre de 2021 Por Gustavo Skaf
De lo alternativo a…algo distinto

Brevemente,  me propongo analizar cuál es la denominación correcta para referirnos a la “Mediación” y a los  métodos….(?).  Les aseguro que el desarrollo es más divertido que el título …bueno, quizás no.

Métodos Alternativos de Resolución de Conflictos”:  Según Wikipedia , La palabra "alternativa" está formada con raíces latinas y significa "opción entre dos o más cosas". Sus componentes léxicos son: alter (otro), -anus (sufijo que indica pertenencia o procedencia), más el sufijo -iva (relación activa o pasiva). De modo que, al momento de aparecer en el mundo la mediación y todo  método  no   “judicial”  ( en su acepción más estricta), era necesario, seguramente, distinguirlo de manera clara de la resolución de controversias judiciales;  debíamos saber,  “que era” la mediación y una primera respuesta -válida por supuesto-  fue  que “no era algo judicial  (“alter”:  otra cosa) . Por ello, a  la palabra “alternativo”,  le tocó en gracia el rol de “hacer docencia” con esta nueva lógica en materia de resolución de conflictos.

Cuando la Mediación se instala socialmente como una alternativa válida, (eficiente y eficaz) en materia de abordaje de conflictos, al momento de producirse  su “legitimidad social y política”    por el uso y sus resultados, los expertos en el tema comienzan a advertir que el término “alternativo”, tan útil en la primera etapa,  necesitaba precisiones mayores ya que , en este segundo momento, podría causar confusiones. Así, la mediación no actúa como algo escindido de los Tribunales de Justicia, sino por el contrario,  en colaboración estrecha.  No se oponen (“alter”: otra cosa), sino que convergen  en  niveles diferentes de abordaje  y con fisonomías propias,  pero que estrechamente interactúan y comparten el fin último: la pacificación social. 

Ahora bien,  si “alternativo” debe ser reemplazado con un término que contenga mayores precisiones -a priori-  del fenómeno que analizamos ¿Cuál sería?.  Y acá, es cuando  siento la tentación de dejar de escribir y escuchar a mis maestros, porque como dicen “Les Luthiers” lo importante no es saber, sino tener el teléfono del que sabe…Intentaré seguir adelante. Durante mucho tiempo, cuando me refería a la mediación y a los métodos como fenómeno global, utilicé “métodos adecuados”;  recurriendo nuevamente a Wikipedia, diré que ,  el adjetivo adecuado viene del participio adaequatus, procedente del verbo adaequare, que significa aproximar o asociar (prefijo ad-), a un allanamiento o igualación, o aproximar a lo justo y equilibrado. Tiene la misma raíz que el adjetivo aequus (igual, llano, justo, equilibrado, equitativo). El significado etimológico de este adjetivo me generó serias dudas,  porque muchas veces en el transcurso de una mesa de mediación advertimos que el procedimiento no era “el adecuado” para ese caso, y que “lo adecuado” era quizá “otra cosa” (alter). Entonces, este término, tampoco resultaría “adecuado” para definir en abstracto el fenómeno al que nos referimos. 

 ¿Métodos colaborativos quizás? , y rápidamente  me vienen en mente audiencias e intervenciones, donde la colaboración no era precisamente algo de lo que jactarse. 
Entonces, sin más,   creo que la terminología correcta para el momento que nos toca vivir y trabajar en mediación,  es “participativo”. Es el elemento que permanece inalterable, antes y durante las intervenciones. No puede haber una intervención en mediación ( so pena de ser otra cosa: alter) donde el protagonismo participativo de las partes no sea el eje rector de la intervención.

Creo que la denominación correcta, y con esto dejo  descansar a mis eventuales  lectores, es: “Métodos Participativos de Resolución de Conflictos”.

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