El desafió de mediar en procesos de separación con menores

Artículo de opinión 04 de noviembre de 2022 Por María José Briz
Se realiza un breve análisis del necesario abordaje integral que se debe realizar en procesos de mediación en los que se gestionan conflictos que afectan a los hijos en el marco de la protección de su interés.

El proceso de separación trae aparejado grandes desajustes que afectan a todo el sistema familiar dejando afectada las relaciones entre los cónyuges e incluso entre los hijos con ambos progenitores o solo con uno de ellos. 

Dicho proceso es asincrónico, las personas no se separan de forma simultánea, muchas veces uno de los cónyuges procesó y aceptó el proceso de separación meses atrás de hacerla efectiva y el otro cónyuge necesita meses después de hacerlo efectivo para procesarlo y aceptarlo. 

A la hora de gestionar estos conflictos es fundamental tener en cuenta esta falta de sincronicidad que existe en cualquier proceso de separación, ya que afectara la capacidad que tengan las partes en la toma de decisiones que son impostergables cuando existen hijos en común.

Además, los cónyuges una vez separados pueden generar nuevas relaciones, hecho que por lo general genera afectación en los vínculos entre ellos afectando el rol parental. Es decir, el proceso de separación que debería quedar enmarcado dentro de lo que implica el vínculo conyugal entre dos personas generalmente en situaciones conflictivas, exceden las consecuencias afectando el vínculo parental. 

Revista Foro

Se genera muchas veces un campo fértil para producirse alianzas y coaliciones de los hijos con respecto a cada uno de los cónyuges que algunas veces transcienden el sistema familiar e involucran a la familiar de origen de los cónyuges y el entorno social.

La forma que cada uno de los integrantes de la familia vive la separación se enmarca en la historia de cada uno de sus miembros y la compartida como familia. 

No quedan dudas, que aquellos hijos que viven en hogares donde el vínculo conyugal es altamente conflictivo se encuentran mejor cuando sus padres toman la decisión de separarse produciéndose lo que ciertos autores denominan como “alivio de estrés” 1. 

Sin perjuicio de lo anterior, la separación genera un importante impacto emocional para lo hijos quienes experimentan sentimientos contradictorios con respecto a sus progenitores que dependerán de las características de los hijos y también el proceso evolutivo en el que se encuentran.

 De acuerdo con Giannella, “el divorcio constituye una segunda oportunidad para los padres, que pueden vivirlo como la posibilidad de reconstruir sus vidas, volver a enamorarse, aprender de errores pasados, crecer psicológicamente y ser mejores padres. Para los hijos constituye la pérdida de su estructura familiar, fundamental para su desarrollo, y deben acomodarse a nuevos modos de organización familiar”2.

 Hay valores que no se cuestionan en la convivencia, pero si pueden ponerse en evidencia su falta y generar conflictos que tenemos que abordarlos como mediadores en el momento de separación que afectan a los hijos como ser el respeto, la ayuda mutua, los cuidados materiales, morales y espirituales. 

En el ámbito de la mediación en este tipo de procesos lo primero que debemos alcanzar es el mutuo disenso por parte de los progenitores a la hora de comenzar a gestionar los conflictos que se presentan con respecto a sus hijos. Esto implica que ambos comprenden la situación aparejada por la crisis que ha determinado la ruptura, aceptan poner fin a la convivencia y buscan  la  mejor  salida  posible  para  aquellos  que  se  ven  afectado  en  sus  decisiones, particularmente sus hijos.

Sin lugar a duda, en el amparo de la normativa vigente, es vital la participación de los hijos en el proceso. Dependerá del estilo del mediador el modo que los hará participar, pero escuchar su voz implica proteger su interés.

Es indispensable la realización de una gestión de conflictos con un abordaje interdisciplinario pero que esto no implica una suma de atenciones de diferentes especialistas, en donde el niño ocupa buena parte de su rutina diaria visitando profesionales sino una gestión entre especialistas trabajando juntos donde le niño sea el centro de esa gestión. 

Por otro lado, es necesario una gestión analizando el pasado para comprender la situación, pero centrada en el presente y proyectando un futuro sobre todo en temas vinculares que estarán presente durante toda la vida de los hijos y también de sus progenitores.

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1 Arranz, E. y Oliva, A. (2010). La influencia del contexto familiar en el desarrollo psicológico durante la infancia y la adolescencia, en E. Arranz y A. Oliva, Desarrollo psicológico de las nuevas estructuras familiares (pp. 15–34).Pirámide.

2 Gainella, Carolina.  https://59551301-6bae-4ea6-b848-4b8a0e525957.filesusr.com/ugd/db5d57_418eed0c26b34575a271b2b07349d5d1.pdf

3 https://www.bibliotecaunicef.uy/doc_num.php?explnum_id=146#:~:text=Los%20Estados%20Partes%20 reconocen%20el,%2C%20espiritual%2C%20moral%20o%20social. Recuperado 4 de noviembre de 2022.     

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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https://www.bibliotecaunicef.uy/doc_num.php?explnum_id=146#:~:text=Los%20Estados%20Partes%20 reconocen%20el,%2C%20espiritual%2C%20moral%20o%20social. Recuperado 4 de noviembre de 2022.

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